Por Perla Chávez | UNAM Global
Fotografías sobre la rehabilitación de la Sala Nezahualcóyotl cortesía de la Dirección General de Obras y Conservación de la UNAM.

La Sala Nezahualcóyotl, uno de los recintos culturales más emblemáticos de la UNAM y un referente de la música de concierto en América Latina, reabrirá sus puertas este fin de semana después de una rehabilitación integral.

Ubicada en el Centro Cultural Universitario (CCU), fue inaugurada el 30 de diciembre de 1976 y, desde entonces, se ha consolidado como un espacio de encuentro entre músicos, orquestas y público.

Caracterizada por su particular diseño arquitectónico y sus cualidades acústicas, la construcción del recinto fue concebida para preservar la calidad del sonido. La forma del lugar, la distribución de sus espacios y los elementos que lo integran, permiten que la música llegue con claridad a cada asistente. Además, la Sala destaca por los elementos artísticos que forman parte de su arquitectura.

Hace casi 50 años la Sala fue diseñada bajo la responsabilidad de la Dirección General de Obras y Conservación, encabezada en ese momento por el ingeniero Francisco de Pablo Galán, con la participación del arquitecto Orso Núñez, responsable de la Dirección de Proyectos, y del especialista Christopher Jaffe, quien fue el encargado de los aspectos acústicos.

Durante este tiempo se ha consolidado como escenario de reconocidos músicos y agrupaciones, además de ser sede de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) y de la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata, así como, de manera eventual, de la Orquesta Sinfónica de Minería.

A decir de Gonzalo Guerrero Zepeda, director general de Obras y Conservación de la UNAM, la Sala Nezahualcóyotl es “la joya de la corona” del CCU, y la describió como “una caja musical muy bien afinada revestida de un hermosísimo edificio”.

Explicó que la rehabilitación abarcó prácticamente todo el recinto y tuvo como propósito conservar sus características originales, tanto acústicas como arquitectónicas, al tiempo que se mejoraron los espacios y la infraestructura para ofrecer mejores condiciones al público y a los músicos.

Para ello, indicó, se conformó un equipo integral con especialistas de las áreas arquitectónica, ingenieril y financiera, quienes participaron en los trabajos que abarcaron distintos espacios de la Sala, desde los accesos, donde se instalaron barandales para facilitar el ingreso y la salida, hasta las taquillas, áreas de alimentos, sanitarios, escenario y salas de ensayo.

“La rehabilitación también contempló las necesidades de los usuarios. Se renovó la iluminación para reducir el consumo de energía y se instalaron luminarias más confortables para los músicos. Además, se habilitó un espacio inclusivo con 34 butacas para personas usuarias de silla de ruedas, con el propósito de facilitar su traslado y mejorar su experiencia durante la estancia en el recinto.

Guerrero Zepeda señaló que desde hace 50 años el lugar recibía mantenimiento; sin embargo, esta rehabilitación se realizó con el objetivo de mejorar su funcionamiento. En los trabajos participaron principalmente la Dirección General de Obras y Conservación, la Dirección de Proyectos y la Dirección de Conservación, así como la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.

Distribución y equilibrio del sonido

“La acústica de la Sala Nezahualcóyotl responde a su particular diseño trapezoidal y a un conjunto de elementos que favorecen la distribución y el equilibrio del sonido”, aseguró Fernando Tepichín Jasso, director de Proyectos de la Dirección General de Obras y Conservación y académico de la Facultad de Arquitectura.

Comentó que la rehabilitación consistió en conservar las características de los materiales originales, particularmente de la madera, fundamental para mantener el equilibrio acústico del recinto. “Para la intervención se seleccionó encino gris, una madera más dura y resistente, cuyo tono permitió reducir el brillo y generar un balance cromático con los niveles de iluminación durante los conciertos”.

“Los tonos de las maderas originales también fueron respetados. En particular, se conservaron los difusores laterales y el faldón que forma parte del primer frente acústico debajo del primer piso, los cuales han adquirido distintas tonalidades a lo largo del tiempo. El resto de las maderas, de tonos más claros, recibió un tratamiento general de mantenimiento, con el propósito de conservar tanto su apariencia como la calidad y dureza del material”.

También se mejoraron las butacas, que son parte de la acústica de la Sala; el respaldo de madera refleja el sonido y la tela del respaldo y asiento sirven como un material absorbente, lo que ayuda a mantener sus características acústicas tanto si el recinto está semivacío como cuando se encuentra lleno.

Mejoras para nuevas audiencias

Mario Alberto Ugalde Salas, director de Conservación de la Dirección General de Obras de la UNAM, mencionó que la rehabilitación incluyó la reparación de las fachadas, barandales, escaleras, candelabros, vestíbulos, la marimba de madera, 50 puertas de madera de cedro de acceso a la Sala y se pulieron los pisos de mármol.

Asimismo, indicó que la taquilla, los sanitarios y barras de alimentos fueron mejorados respetando la arquitectura del recinto, y se rehabilitó el sistema de aire acondicionado al que se le agregaron lámparas ultravioleta para sanitizar el aire.

“El escenario fue rehabilitado completamente, se sustituyó la duela de encino americano y se restauraron los lambrines perimetrales, parte importante de la acústica de la Sala. Los paneles fueron sometidos a procesos de resane y se retiraron las tintas anteriores para aplicar nuevas, siempre con respeto de la arquitectura y las características acústicas del recinto. También se sustituyeron alrededor de 800 butacas de la planta baja y 190 luminarias escénicas, lo que permitirá un ahorro del 50 % de energía eléctrica”.

Los trabajos también llegaron a espacios destinados a los músicos y a zonas que no son visibles para el público. “Se rehabilitaron los seis camerinos principales y el equipo montacargas utilizado para transportar instrumentos al escenario. En el área de ensayos se incorporaron elementos acústicos reflejantes y absorbentes para tener condiciones similares, tanto en esta sala de ensayos como en la sala principal”, dijo Ugalde Salas.

Refirió que en la tercera etapa de rehabilitación aún se siguen realizando ciertas adecuaciones en el recinto, así como el desarrollo arquitectónico de la sala de orquestas.

Reapertura

Guerrero Zepeda expresó su entusiasmo por la próxima reapertura y destacó que la Sala no está destinada únicamente a los melómanos, pues su arquitectura, estética y concepción pueden acercar a cualquier persona a este espacio.

El próximo 26 de septiembre la Sala Nezahualcóyotl reabrirá sus puertas con una programación que conmemora los 90 años de la OFUNAM, como parte de su tercera temporada del año.

La Orquesta ofrecerá 12 programas con la participación de directoras y directores huéspedes como Ludwig Carrasco, Enrique Diemecke, Iván López Reynoso y Katharina Wincor, además del estreno mundial de Fanfarria volcánica, de Gabriela Ortiz.

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Fotografías sobre la rehabilitación de la Sala Nezahualcóyotl cortesía de la Dirección General de Obras y Conservación de la UNAM.

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Por Cristóbal López

Premio Nacional de Periodismo y Divulgación Científica. Periodista con tres décadas de experiencia editorial. Cronista de la Ciudad de México.Especialista en comunicación estratégica con experiencia en relaciones públicas, dirección editorial, gestión institucional y atención a medios.Líder de iniciativas que consolidan la imagen y reputación de instituciones, organizaciones y proyectos culturales, posicionándolos como referentes ante la opinión pública.

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