Claudia Sheinbaum durante la presentación de su Segundo Informe de Gobierno en Palacio NacionalEl Segundo Informe de Gobierno debe contrastarse con los indicadores de empleo, crecimiento, inversión y gasto público.

Claudia Sheinbaum presentó este martes 1 de septiembre de 2026 su Segundo Informe de Gobierno desde el Patio de Honor de Palacio Nacional, en la Ciudad de México, mientras la Secretaría de Gobernación entregó al Congreso de la Unión el documento escrito para iniciar su revisión legislativa. El balance oficial destacó resultados en economía, empleo, seguridad, bienestar, infraestructura, educación y salud, pero los datos disponibles obligan a leerlo como un informe de avances parciales: hay indicadores favorables, aunque también metas que dependen de inversión futura y problemas estructurales que permanecen sin resolver.

La disputa central no está en si existen resultados, sino en cómo se miden. El Ejecutivo presentó una fotografía de logros y compromisos; las estadísticas de instituciones autónomas y los análisis de organizaciones civiles permiten observar la película completa: cuánto creció la economía, qué tipo de empleos se generaron, quiénes quedaron fuera y si el gasto público se convirtió efectivamente en infraestructura y servicios.

La economía creció, pero todavía no recupera un ritmo sólido

Durante su mensaje, Sheinbaum informó que el producto interno bruto aumentó 1.4 por ciento en el segundo trimestre de 2026 frente al trimestre anterior y 1.9 por ciento a tasa anual. La cifra anual representa un dato positivo, pero no basta para hablar de una expansión robusta. México, ¿cómo vamos? señaló que el crecimiento anual quedó por debajo del 2.1 por ciento que se estimaba para ese periodo. La diferencia puede parecer pequeña, pero revela una economía que todavía avanza con menor velocidad que la prevista.

El contexto es relevante. Hacienda reportó que el PIB se contrajo 0.8 por ciento durante el primer trimestre de 2026 frente al trimestre previo. Por ello, el repunte del segundo trimestre también puede leerse como una recuperación después de un arranque débil. No es lo mismo crecer de manera sostenida que compensar una caída previa.

Las expectativas empresariales recopiladas por el Banco de México apuntaban, en julio de 2026, a un crecimiento moderado para el tercer trimestre. Las previsiones para ese periodo se ubicaban alrededor de 1.5 por ciento anual en la mediana de los especialistas. Esto sugiere que el gobierno llega a su segundo informe con estabilidad macroeconómica, pero sin una aceleración clara de la actividad productiva.

Inversión extranjera: un récord que requiere más contexto

La presidenta reportó una Inversión Extranjera Directa de 35 mil millones de dólares durante el primer semestre de 2026, monto que el gobierno presentó como récord y 12 por ciento superior al registrado en el mismo periodo de 2024. El dato es importante, pero su interpretación exige distinguir entre nuevas inversiones, reinversiones de utilidades y cuentas entre compañías. Un flujo elevado no significa automáticamente que se estén construyendo nuevas plantas, creando empleos de alta productividad o ampliando las cadenas de proveedores nacionales.

La administración también informó que 10 de los 25 Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar ya están en proceso y que 25 de los 100 parques industriales anunciados se encuentran en operación. Son avances de implementación, no todavía una prueba concluyente de impacto económico. Para evaluar su resultado será necesario conocer la inversión efectivamente ejercida, los empleos creados, la participación de empresas mexicanas y el costo fiscal de los incentivos.

La llamada relocalización de cadenas productivas ofrece una oportunidad, pero no se concreta sólo con anuncios. Requiere electricidad confiable, agua, seguridad, infraestructura logística, capacitación y reglas estables. El tercer año de gobierno tendrá que demostrar si los proyectos anunciados pasan de la ventanilla administrativa a la producción y el empleo.

Más puestos registrados, pero la informalidad sigue siendo la regla

El IMSS reportó que al cierre de junio había 22 millones 779 mil 704 puestos de trabajo afiliados, con un crecimiento anual de 2 por ciento. De enero a junio se crearon 262 mil 628 puestos, 91 por ciento de ellos permanentes. El dato confirma una recuperación del empleo formal y constituye uno de los avances más verificables del informe.

También hay señales favorables en los ingresos. El salario base de cotización promedio llegó a 669.1 pesos diarios en junio, mientras que México, ¿cómo vamos? calculó un ingreso laboral mensual promedio de 11 mil 492 pesos en el segundo trimestre, con un crecimiento real anual de 3.6 por ciento. En el empleo formal, el ingreso promedio fue de 15 mil 136 pesos, frente a 8 mil 363 pesos en la informalidad.

La contradicción aparece al observar la cobertura. La informalidad laboral alcanzó 55.1 por ciento en el segundo trimestre de 2026, según el análisis de México, ¿cómo vamos? En otras palabras, más de la mitad de las personas ocupadas sigue sin contar con la protección integral asociada a un empleo formal. El crecimiento de los puestos registrados ante el IMSS es real, pero todavía insuficiente para modificar la estructura del mercado laboral mexicano.

El rezago es mayor para las mujeres. Entre enero y julio se generaron 69 mil 870 puestos formales para mujeres, frente a 173 mil 208 para hombres. Además, la participación laboral fue de 45.9 por ciento para ellas y de 74.1 por ciento para ellos. La organización atribuye parte de esta brecha a la carga de cuidados no remunerados y advierte que los paquetes económicos de 2025 y 2026 no asignaron recursos suficientes para construir un Sistema Nacional de Cuidados.

Pobreza laboral: avance que depende de empleo e ingresos

El gobierno destacó que la pobreza laboral se encuentra en su mínimo histórico desde 2005. El resultado merece reconocimiento, pero no debe confundirse con la desaparición de la precariedad. La reducción de la pobreza laboral puede sostenerse si continúan aumentando los salarios y si más personas acceden a empleos formales. Sin crecimiento y sin inversión, el avance queda expuesto a la inflación, a la desaceleración y a la pérdida de puestos.

La diferencia regional también limita la lectura nacional. Oaxaca, Guerrero y Chiapas registran tasas de informalidad superiores a 70 por ciento, mientras que entidades del norte presentan niveles cercanos a 35 por ciento. Un promedio nacional favorable puede ocultar que el mercado laboral funciona de manera muy distinta según el estado, el género y el tipo de ocupación.

El gasto público será la prueba de las promesas

El gobierno defendió una política de austeridad y anunció que el gasto corriente se redujo en 200 mil millones de pesos frente a 2024. Sin embargo, el seguimiento presupuestario de Hacienda muestra una tensión relevante: durante el primer trimestre de 2026, el gasto neto pagado fue inferior en 252 mil millones de pesos a lo programado, mientras que la inversión física cayó 15.6 por ciento real anual. La propia Secretaría de Hacienda atribuyó parte de ese descenso a menores erogaciones de Pemex y del Gobierno federal.

El presupuesto aprobado para 2026 contempla 960 mil 94.7 millones de pesos en inversión física. El reto no es sólo aprobar recursos, sino ejercerlos a tiempo y convertirlos en obras funcionales. Si la inversión se retrasa, el efecto sobre el crecimiento, el empleo y la productividad también se posterga. La promesa de consolidación fiscal puede ser necesaria, pero no debe convertirse en una reducción de infraestructura que termine limitando el desarrollo regional.

El próximo Paquete Económico 2027 será, por ello, una prueba política del informe. Permitirá saber si el gobierno mantiene el gasto social sin desplazar la inversión, si corrige los rezagos de ejecución y si los proyectos prioritarios cuentan con fuentes de financiamiento sostenibles. También deberá mostrar cuánto costarán las nuevas metas y qué indicadores se utilizarán para evaluar sus resultados.

En breve

  • Avance comprobable: el IMSS registró 22.7 millones de puestos afiliados al cierre de junio y 262 mil 628 empleos creados en el primer semestre.
  • Pendiente estructural: la informalidad laboral fue de 55.1 por ciento y las brechas de participación y salario entre mujeres y hombres continúan.
  • Prueba para el tercer año: acelerar el crecimiento, ejercer la inversión pública aprobada y convertir los anuncios de parques, polos industriales e infraestructura en empleos y servicios medibles.

El Segundo Informe de Gobierno Sheinbaum 2026 abre así una disputa medible. La administración puede acreditar avances en salarios, afiliación al IMSS, pobreza laboral e inversión extranjera, pero todavía debe demostrar que esos resultados son suficientemente amplios para transformar la vida económica del país. El tercer año no estará definido por la cantidad de proyectos anunciados, sino por su ejecución, su impacto territorial y la capacidad de incorporar a quienes permanecen en la informalidad.

Fuentes consultadas

Por Editor

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