Documentos y gráfica sobre la deuda del Gobierno federal de México en 2026La deuda neta del Gobierno federal alcanzó 18.031 billones de pesos al cierre de julio de 2026.

La deuda neta del Gobierno federal alcanzó 18.031 billones de pesos al cierre de julio de 2026, informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en su reporte mensual publicado el 28 de agosto. El saldo, correspondiente al Gobierno federal y no a la totalidad del sector público, equivalió a 48.31% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras el costo financiero del sector público acumuló una reducción real anual de 4.8% durante el primer semestre. ([finanzaspublicas.hacienda.gob.mx](https://www.finanzaspublicas.hacienda.gob.mx/es/Finanzas_Publicas/Espanol?utm_source=openai))

El cruce de ambos datos expone la principal contradicción de las finanzas públicas mexicanas: el monto adeudado sigue creciendo, pero el gasto asociado con intereses, comisiones y otros costos de la deuda disminuye en términos reales. No son indicadores equivalentes. El saldo muestra cuánto debe el gobierno en un momento determinado; el costo financiero muestra cuánto paga por mantener y administrar esas obligaciones durante un periodo.

En breve

  • La deuda neta del Gobierno federal llegó a 18.031 billones de pesos en julio de 2026 y representó 48.31% del PIB.
  • El portafolio mantuvo una clara concentración en instrumentos nacionales: 84.47% interna y 15.53% externa, según el desglose reportado.
  • El costo financiero del sector público bajó 4.8% real anual en el primer semestre, pero el Presupuesto 2027 deberá absorber el saldo elevado y sus vencimientos.

Un máximo nominal que requiere contexto

El cruce del umbral de 18 billones es relevante porque representa el mayor saldo registrado para este componente desde el inicio de la serie histórica citada por Hacienda, en 1990. Sin embargo, presentar la cifra como una señal aislada puede inducir a una lectura incompleta: una parte del aumento nominal de la deuda refleja el financiamiento de déficits, pero también movimientos cambiarios, operaciones de manejo de pasivos, refinanciamientos y la evolución del PIB usado como denominador.

La trayectoria disponible permite ubicar el salto. Al cierre de 2025, la deuda neta del Gobierno federal se encontraba en 17.030 billones de pesos; para marzo de 2026 había subido a 17.445 billones. En julio, el saldo llegó a 18.031 billones. En términos nominales, son aproximadamente 1.001 billones de pesos más que al cierre del año pasado y 586 mil millones por encima del primer trimestre. La comparación debe tomarse con cautela porque las cifras pueden revisarse y porque la proporción frente al PIB depende de las estimaciones económicas utilizadas. ([finanzaspublicas.hacienda.gob.mx](https://www.finanzaspublicas.hacienda.gob.mx/work/models/Finanzas_Publicas/docs/congreso/infotrim/2026/it/01inf/itindp_202601.pdf?utm_source=openai))

También importa distinguir esta cifra del Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que es una medida más amplia e incorpora obligaciones de otros participantes del sector público. Para enero-julio de 2026, ese saldo fue reportado en 19.222 billones de pesos, equivalente a 51.5% del PIB. No debe confundirse, por tanto, la deuda neta del Gobierno federal con la deuda pública total. ([elceo.com](https://elceo.com/economia/saldo-de-la-deuda-del-gobierno-federal-supera-los-18-billones-de-pesos-por-primera-vez/))

La composición reduce algunos riesgos, pero no elimina el costo

La estructura del portafolio es el segundo elemento que debe acompañar al dato récord. De los 18.031 billones de pesos, 84.47% correspondió a deuda interna y 15.53% a deuda externa. Esa composición significa que la mayor parte de las obligaciones está denominada en moneda nacional, lo que limita la exposición directa del saldo a una depreciación del peso frente al dólar, aunque no evita que las tasas internas encarezcan las nuevas colocaciones o los instrumentos que deben renovarse.

Hacienda ha defendido una estrategia basada en el mercado local, con emisiones a tasa fija y plazos largos, y un uso complementario de los mercados internacionales. En el Plan Anual de Financiamiento 2026, la dependencia planteó como objetivos cubrir las necesidades de financiamiento con un nivel adecuado de costo y riesgo, mejorar el perfil de vencimientos y reducir la vulnerabilidad ante movimientos del tipo de cambio y las tasas de interés. ([finanzaspublicas.hacienda.gob.mx](https://www.finanzaspublicas.hacienda.gob.mx/work/models/Finanzas_Publicas/docs/paquete_economico/paf/paf_2026.pdf?utm_source=openai))

La deuda interna tampoco es sinónimo de deuda barata. Una proporción elevada en pesos reduce el riesgo cambiario, pero deja al gobierno más expuesto a las condiciones de financiamiento domésticas. Si las tasas permanecen altas, cada renovación de Cetes, Bondes, bonos o Udibonos puede trasladar parte de ese entorno al presupuesto. La baja real de 4.8% en el costo financiero durante el primer semestre es positiva, pero no garantiza que la tendencia se mantenga cuando cambien las tasas, la inflación o el perfil de amortizaciones.

Refinanciar no es desaparecer la deuda

Durante 2026, Hacienda reportó operaciones internacionales orientadas al manejo de pasivos. La dependencia informó que en junio colocó 6 mil 300 millones de dólares y destinó alrededor de 5 mil 900 millones al refinanciamiento y prepago de obligaciones en moneda extranjera. Según la explicación oficial difundida por la Secretaría, esas operaciones eliminaron vencimientos de bonos en dólares previstos para 2027 y 2028 y redujeron amortizaciones en euros programadas para 2029. ([jornada.com.mx](https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/08/28/economia/gobierno-de-mexico-reduce-costo-financiero-del-sector-publico-en-48-anual))

La operación no reduce automáticamente el saldo total: cambia el momento, la moneda, el plazo o las condiciones en las que deben pagarse las obligaciones. Su ventaja potencial es disminuir el riesgo de concentración de vencimientos y evitar que el gobierno tenga que salir al mercado en un momento de mayor volatilidad. El costo, sin embargo, depende de las tasas pactadas, las comisiones, el tipo de cambio y el rendimiento que exijan los inversionistas.

La propia planeación de Hacienda muestra la dimensión de ese reto. El Plan Anual de Financiamiento estimó para 2026 vencimientos de deuda interna por 2.671 billones de pesos y vencimientos externos por 3.6 mil millones de dólares; para 2027 proyectó 1.693 billones de pesos en deuda interna y 8 mil millones de dólares en deuda externa. Son montos de referencia del programa de financiamiento, no un pronóstico del saldo final, pero ayudan a entender por qué las operaciones de refinanciamiento son centrales para el presupuesto. ([finanzaspublicas.hacienda.gob.mx](https://www.finanzaspublicas.hacienda.gob.mx/work/models/Finanzas_Publicas/docs/paquete_economico/paf/paf_2026.pdf?utm_source=openai))

El desafío para el Presupuesto 2027

El dato de julio llega pocos días antes de que el Ejecutivo entregue el Paquete Económico 2027 al Congreso. Hacienda tiene como fecha límite el 8 de septiembre para presentar los Criterios Generales de Política Económica, la iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos. En ese paquete deberá actualizar sus supuestos de crecimiento, tasas, inflación, tipo de cambio, déficit y necesidades de financiamiento. ([finanzaspublicas.hacienda.gob.mx](https://www.finanzaspublicas.hacienda.gob.mx/es/Finanzas_Publicas/Espanol?utm_source=openai))

La pregunta relevante no será sólo cuánto aumentó la deuda, sino cuánto espacio presupuestario queda después de pagar su servicio. Un costo financiero menor puede liberar recursos en el corto plazo, pero una deuda más grande eleva la sensibilidad del presupuesto a las tasas y al refinanciamiento. Si el crecimiento económico resulta menor al previsto, la razón deuda-PIB puede aumentar incluso sin una expansión extraordinaria del saldo, porque el denominador crece menos.

Para la ciudadanía, esto tiene consecuencias concretas: cada peso destinado al costo financiero es un peso que no se dirige directamente a salud, educación, infraestructura, seguridad o transferencias. No implica que exista una relación automática entre deuda y recortes, pero sí que el margen de maniobra se estrecha cuando el gasto obligatorio y el pago de intereses ocupan una mayor parte de los ingresos públicos.

El Gobierno federal llega al debate presupuestario con una fortaleza y una vulnerabilidad. La fortaleza es un portafolio predominantemente interno, con menor exposición cambiaria y operaciones para alargar o redistribuir vencimientos. La vulnerabilidad es que el saldo continúa en ascenso y la sostenibilidad dependerá de que los ingresos públicos, el crecimiento y el costo de financiamiento evolucionen de manera compatible. La cifra de 18.031 billones no anuncia por sí sola una crisis, pero sí obliga a revisar qué parte del presupuesto futuro quedará comprometida antes de decidir cuánto puede gastarse en las prioridades del país.

Fuentes consultadas

Por Editor

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