Por Cristóbal López Yáñez, Cronista de la colonia Portales.Soy el recuerdo de una gesta heroica, memoria de días aciagos y testigo de la historia de esta gran ciudad.¿Sabías que en la colonia Portales existe un monumento en memoria de la batalla de Churubusco de 1847?Comenzamos la serie Postales de la Ciudad de México con las crónicas inspiradas en la célebre, mítica y legendaria colonia Portales.Agosto del 47 o Los recuerdos de una placa de mármol.Otra vez es sábado, sábado Distrito Federal como la canción de Chava Flores.Es sábado, día de tianguis en la Portales.Desde las cinco de la mañana hay actividad a mi alrededor, un poco más temprano del bullicio habitual de la semana, ese que corre a cargo de las niñas y niños de las dos primarias “Licenciado Eduardo Novoa”.Las horas transcurren y de todos los comerciantes y visitantes, nadie parece notar mi presencia.En el transcurso de la jornada una niña saborea su taco de carnitas en el puesto más cercano, un vendedor ambulante toma un descanso de su trajín y me hace compañía.Unos minutos después llega la señora de siempre a nuestra cita sabatina. Ella solo pide un apoyo a los visitantes, quienes ni siquiera voltean a mirarla.¡Disculpa mis malos modales! Me presento: soy el recuerdo de una gesta heroica, memoria de días aciagos y testigo de la historia de esta gran ciudad.Primero: tienes que saber que antes de ser colonia, la Portales fue una hacienda. El casco se ubicaba entre Municipio Libre y Antillas, en los terrenos que hoy ocupa la primaria Carlos A. Carrillo. Era el principio y fin de la Muy Noble y Leal Ciudad de México, la Ciudad de los Palacios.Uno de sus límites naturales era el Río Churubusco, testigo de una de las batallas más recordadas de la invasión de Estados Unidos a México en el siglo XIX.El Congreso de los Estados Unidos aprobó formalmente la declaración de guerra a México el 13 de mayo de 1846. 10 meses después, el 29 de marzo de 1847, las fuerzas invasoras tomaron el puerto de Veracruz y se dirigieron hacia la Ciudad de México.El ejército dirigido por el general Winfield Scott avanzó a través de los volcanes, la ruta trazada por Hernán Cortés para conquistar Tenochtitlan.Las tropas mexicanas, dirigidas por el General Antonio López de Santa Anna, perdieron todas las batallas frente al enemigo.Scott entró a Puebla el 28 de mayo de 1847. Ahí reorganizó a sus tropas: formó un ejército integrado por una brigada de caballería y cuatro divisiones de infantería, subdivididas cada una en dos brigadas.Frente al avance de los invasores, se organizó la defensa de la Ciudad de México con fortificaciones en el Peñón, Mexicaltzingo, Hacienda de San Antonio, Churubusco, Chapultepec, Guadalupe, las garitas de San Lázaro, La Candelaria, San Antonio Abad, Niño Perdido, Belén, Santo Tomás, San Cosme, Nonoalco, Peralvillo y Vallejo.Santa Anna consideró que el ejército invasor atacaría por el oriente y ordenó fortificar las posiciones del Peñón y Mexicaltzingo. En total, contó con 20 mil 210 hombres para repeler a las tropas enemigas.Las fuerzas comandadas por Scott burlaron el plan de Santa Anna y rodearon la ciudad para entrar por el sur. El 16 de agosto de 1847 se encontraron con las fortificaciones de la Hacienda de San Antonio y del convento y puente de Churubusco. Antes de la confrontación, buscaron una mejor posición para la batalla.La batalla de Churubusco tuvo lugar el 20 de agosto de 1847, inmediatamente después de la victoria estadounidense en la batalla de Contreras , a tan solo 11 kilómetros al sur.El convento de Santa María de Churubusco se transformó en una fortificación militar para defender la Ciudad de México. El encargado de la defensa fue el general Pedro María Anaya, con apoyo de Manuel Rincón.La batalla de Churubusco se libró en el puente, en la Hacienda de Portales y en el convento, que sucumbieron en ese orden. En la defensa también participaron civiles.Los estadounidenses atacaron con tres divisiones de infantería apoyadas con 26 piezas de artillería, pero las tropas ubicadas en el puente les opusieron resistencia.Al no recibir apoyo, tuvieron que replegarse hasta el convento. Ahí rechazaron otras tres cargas del enemigo, al que le provocaron un gran número de bajas.El ejército invasor decidió atacar por el frente y el costado derecho: la defensa de las tropas mexicanas fue heroica.Anaya y Rincón solicitaron municiones a Santa Anna para la batalla. Sin embargo, los cartuchos no eran del calibre de las armas. Los defensores de Churubusco recurrieron a la bayoneta, al encuentro cuerpo a cuerpo, hasta que una bomba destruyó el depósito de pólvora.El enemigo ocupó el bastión.El general Anaya fue llevado ante Winfield Scott, quien preguntó: “¿En dónde está el parque?”, el general mexicano respondió: “Si hubiera parque, no estarían ustedes aquí”.En la defensa de Churubusco destacó el batallón de San Patricio. Sus integrantes eran inmigrantes irlandeses y alemanes que desertaron del ejército angloamericano y se unieron a las fuerzas mexicanas, con las que pelearon codo a codo contra el invasor.La victoria en Churubusco permitió al enemigo avanzar hasta Tacubaya. Un armisticio suspendió las operaciones militares hasta el 7 de septiembre.En Molino del Rey y Chapultepec el ejército mexicano perdió las últimas batallas de la guerra. Finalmente, el 14 de septiembre de 1847, la bandera de Estados Unidos ondeó en el Zócalo de la Ciudad de México.Las tropas norteamericanas ocuparon suelo mexicano nueve meses. El saldo de la invasión fue la pérdida de más de la mitad del territorio nacional.Siglo XXEl domingo 20 de agosto de 1950 se develó un monumento en memoria de la batalla de Churubusco.Desde entonces, soy parte de la historia de la colonia Portales.Soy la guardiana del recuerdo dedicado a las madres y esposas de los heroicos defensores de Portales.75 años después, vecinos de la colonia Portales, en equipo con locatarios del tradicional tianguis de la Novoa, colaboraron para remozar el monumento emblemático de la colonia.Es el primer paso para recuperar la memoria del barrio; para hacer comunidad y restituir el patrimonio cultural e histórico de la célebre, mítica, legendaria y heroica colonia Portales.Hoy sabes que soy parte de la colonia Portales, testigo de la historia de la Ciudad de México y memoria de una gesta heroica.Por favor, ahora que conoces mi historia, no me dejes caer en el olvido.Con gratitud: la placa del monumento a las madres y esposas de los Heroicos Defensores de Churubusco y Portales.La Crítica. 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