El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció el 2 de octubre de 2026 avances de México en consolidación fiscal, estabilidad financiera e inversión en infraestructura, tras la revisión correspondiente a la Consulta del Artículo IV, difundida por la Secretaría de Hacienda y reportada por El Financiero. El organismo prevé que la economía mexicana crezca 1.5% en 2026 y 1.8% en 2027, pero mantiene la presión para que el gobierno preserve una trayectoria sostenible de deuda, reduzca el déficit y fortalezca los ingresos públicos.La lectura importante no está sólo en que el FMI haya mejorado sus perspectivas. Está en la combinación de dos mensajes que pueden parecer contradictorios: México conserva amortiguadores financieros y ha conseguido ordenar sus cuentas después del deterioro de 2024, pero todavía no cuenta con suficiente espacio presupuestario para enfrentar un choque externo, acelerar la inversión y sostener el gasto social sin recurrir a más deuda.En breveEl FMI prevé un crecimiento de 1.5% para México en 2026 y de 1.8% en 2027.Hacienda reportó que a agosto los ingresos presupuestarios crecieron 1.3% real anual y que el déficit presupuestario fue menor al programado.La consolidación fiscal para 2027 tendrá que resolver una tensión: reducir el déficit sin sacrificar inversión productiva, servicios públicos ni programas sociales.Un reconocimiento condicionadoEl FMI destacó que la consolidación fiscal continuará después de la reducción significativa del déficit registrada en 2025. También valoró la fortaleza del sistema financiero mexicano, sus niveles de capital y liquidez, la baja morosidad, la flexibilidad cambiaria y la limitada exposición de la deuda pública en moneda extranjera.Ese diagnóstico es favorable, pero no debe confundirse con un aval completo a la estrategia económica. En su revisión anterior, publicada en octubre de 2025, el organismo había advertido que los objetivos fiscales mexicanos podían permitir un aumento gradual de la deuda respecto del PIB y recomendó una consolidación más ambiciosa para generar espacio de respuesta ante futuras crisis. El propio reporte del FMI planteó entonces que una reducción más acelerada del déficit debía apoyarse en medidas concretas de ingresos, y no únicamente en menores tasas de interés o en una contención de la inversión pública.La diferencia entre ambos mensajes importa. Que el país mantenga acceso a los mercados y conserve el grado de inversión reduce el riesgo inmediato, pero no elimina la discusión sobre la calidad del ajuste. Una disminución del déficit puede lograrse con mayor recaudación, con recortes, con una menor ejecución de proyectos o con una combinación de esos factores. Para la población y para las empresas, las consecuencias no son equivalentes.Qué dicen las cifras de HaciendaLos datos más recientes disponibles de la Secretaría de Hacienda muestran avances, aunque también algunas señales de dependencia de factores coyunturales. En su comunicado del 30 de septiembre, correspondiente a las finanzas públicas y la deuda a agosto, Hacienda informó que los ingresos presupuestarios aumentaron 1.3% real anual. El resultado fue impulsado principalmente por el IVA, cuya recaudación creció 11.4%; por el IEPS distinto de combustibles, con un avance de 9.9%; por los impuestos a las importaciones, que subieron 9.2%, y por mayores ingresos petroleros.La recaudación tributaria, por tanto, ha resistido mejor de lo que podía anticiparse en un entorno de crecimiento moderado. Sin embargo, la composición revela un punto de atención: el desempeño depende en buena medida del consumo interno, de la fiscalización y del control aduanero. Esas fuentes pueden sostener los ingresos en el corto plazo, pero no sustituyen una reforma que eleve de manera permanente la capacidad recaudatoria del Estado.El informe de Hacienda sobre el segundo trimestre ya había mostrado esa mezcla. El IVA registró un crecimiento real anual de 10.6% y superó en 100 mil millones de pesos el monto programado, mientras que los ingresos tributarios aumentaron apenas 0.4% real anual, debido, entre otros factores, a una menor captación por ISR. Esto significa que el buen resultado de algunos impuestos compensó la debilidad de otros, pero no necesariamente que la base fiscal se haya ampliado de forma estructural.En el frente del gasto, Hacienda reportó que el desarrollo social creció 8.4% real anual a agosto, con aumentos en salud, educación, protección social y vivienda. A la vez, el gasto de operación distinto de servicios personales cayó 4.4%. La combinación respalda la narrativa oficial de disciplina con protección social, aunque plantea una pregunta para el presupuesto de 2027: cuánto más puede comprimirse el gasto operativo sin deteriorar la capacidad de las instituciones para prestar servicios, supervisar programas y ejecutar inversión.Deuda estable no significa deuda resueltaHacienda sostiene que la deuda pública se mantiene en una trayectoria sostenible. En el informe del segundo trimestre, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público se ubicó en 51% del PIB. A julio, el mismo indicador había alcanzado 51.5%, según el reporte mensual de la dependencia. La variación no implica por sí sola una crisis, pero sí confirma que el nivel de endeudamiento continúa siendo una restricción relevante para las decisiones presupuestarias.El dato debe leerse junto con el costo financiero. Cuando las tasas de interés permanecen elevadas o cuando los vencimientos exigen refinanciar deuda en condiciones menos favorables, una mayor proporción del presupuesto se dirige al pago de intereses y no a infraestructura, salud, educación o seguridad. La reducción gradual de las tasas puede aliviar esa presión, pero no reemplaza un ajuste permanente de las finanzas públicas.Además, el déficit relevante no se limita al balance presupuestario tradicional. Los Requerimientos Financieros del Sector Público incorporan necesidades de financiamiento más amplias y son el indicador que permite observar con mayor claridad cuánto recurso adicional requiere el sector público. Hacienda informó que a agosto los RFSP ascendieron a 735 mil millones de pesos y se mantuvieron en línea con las metas aprobadas, mientras que el déficit presupuestario fue 276 mil millones de pesos menor al previsto.El dilema para el Paquete Económico 2027La referencia al Paquete Económico 2027 no es menor. Hacienda plantea continuar con una trayectoria multianual de consolidación y reducir los RFSP a 3.9% del PIB en 2027, de acuerdo con la cobertura de la revisión del FMI. El objetivo exigiría que el gobierno consiga ingresos adicionales o permanentes, mantenga bajo control el gasto corriente y evite que la inversión pública se convierta en la variable de ajuste.El primer riesgo es fiscal: si los ingresos no crecen al ritmo previsto, la reducción del déficit podría descansar en recortes o subejercicios. El segundo es económico: con una expansión estimada de 1.8% para 2027, un ajuste demasiado rápido puede debilitar la demanda interna y retrasar la recuperación. El tercero es social: limitar el gasto en salud, educación, vivienda o protección social puede afectar directamente a hogares que dependen de esos servicios.Pero también existe el riesgo contrario. Posponer la consolidación o financiar de manera recurrente el gasto mediante deuda elevaría la vulnerabilidad ante una desaceleración, una depreciación del peso, una caída de los ingresos petroleros o un aumento de las tasas internacionales. En ese escenario, el costo de corregir después podría ser mayor y menos ordenado.La salida que sugiere el diagnóstico del FMI es una consolidación con mayor calidad: fortalecer la recaudación permanente, proteger la inversión que eleva la productividad, revisar la eficiencia del gasto y mejorar la situación financiera de las empresas públicas. Para México, eso implica que el debate de 2027 no debería reducirse a cuánto se recorta, sino a quién paga el ajuste, qué gasto se protege y qué ingresos tienen capacidad de sostenerse cuando el consumo pierda fuerza.El reconocimiento internacional, en suma, confirma que México conserva estabilidad y capacidad de maniobra. No confirma que el problema fiscal esté resuelto. La prueba será que el gobierno consiga disminuir el déficit sin repetir una fórmula basada en menor inversión, y que logre ampliar los ingresos sin trasladar todo el costo a los contribuyentes cautivos ni a los servicios públicos.Fuentes consultadasEl Financiero, 2 de octubre de 2026: revisión del FMI y perspectivas de crecimiento para México.Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 30 de septiembre de 2026: finanzas públicas y deuda pública a agosto.Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 30 de julio de 2026: informe del segundo trimestre.FMI, 27 de octubre de 2025: conclusiones de la Consulta del Artículo IV de México. Navegación de entradasVentas de autos en México suben 8% en septiembre, pero el mercado llega al último trimestre con señales mixtas La certificación UIF para actividades vulnerables se realizará en 2027: el calendario que las empresas no pueden ignorar