La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) puso en operación el 1 de octubre de 2026 la Fábrica de Inteligencia Artificial del gobierno de México, una unidad integrada por 20 especialistas que durante este año desarrolló soluciones para atención ciudadana, análisis de riesgo en aduanas y facturas, así como automatización de procesos del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). El proyecto se desarrolla desde la estructura tecnológica del Gobierno de México y forma parte de la estrategia para construir capacidades propias en inteligencia artificial.El anuncio importa porque la IA dejará de ser únicamente un asistente para contestar preguntas. En los casos descritos por la ATDT, también participará en procesos que pueden influir en los tiempos de un trámite, la selección de mercancías para revisión aduanera, la detección de posibles irregularidades fiscales y la asignación de patentes. Esa diferencia es relevante: no es lo mismo recomendar una ruta dentro de un portal que producir una señal de riesgo que desencadene una revisión adicional para una empresa.En breveLa Fábrica de Inteligencia Artificial comenzó operaciones con un equipo de 20 especialistas y tres líneas de trabajo: atención ciudadana, modelos de riesgo y automatización de procesos.Entre sus aplicaciones están la Ventanilla 24/7, el asistente de gob.mx, el chatbot de Visit Mexico, el semáforo aduanal, la detección de facturas y la agilización de patentes del IMPI.El siguiente desafío no es sólo ampliar los modelos, sino explicar cómo funcionan, corregir errores y permitir que las personas afectadas obtengan una revisión humana.De responder dudas a clasificar riesgosLa primera línea de trabajo tiene un impacto más visible para la ciudadanía. La ATDT reporta soluciones para la Ventanilla 24/7 y para el asistente de inteligencia artificial de gob.mx, una herramienta orientada a resolver dudas sobre trámites, citas, becas y documentos. También incluye el chatbot de Visit Mexico, diseñado para facilitar la búsqueda de experiencias turísticas.Este tipo de sistemas puede reducir llamadas, visitas presenciales y búsquedas entre páginas dispersas, pero su utilidad depende de la calidad de la información pública que reciben. Un asistente que ofrece requisitos desactualizados puede ahorrar tiempo en una conversación y hacerlo perder en el trámite real. Por eso, la automatización de atención debe medirse no sólo por el número de interacciones, sino por la cantidad de respuestas correctas, trámites concluidos y casos canalizados a personal humano.La segunda línea es más delicada: los modelos de riesgo para aduanas y detección de facturas. La información oficial disponible no detalla los criterios técnicos, las variables utilizadas ni los umbrales que activan una revisión. Esa reserva puede ser comprensible para evitar que los mecanismos de control sean manipulados, pero no debería impedir que existan auditorías independientes y reglas claras para revisar resultados erróneos.En aduanas, un modelo puede combinar antecedentes de cumplimiento, características de la mercancía, rutas, operadores u otros datos para priorizar inspecciones. El beneficio potencial es concentrar recursos en operaciones con mayor probabilidad de irregularidad y agilizar aquellas consideradas de menor riesgo. El problema aparece cuando los datos históricos reflejan sesgos, errores administrativos o patrones que penalizan de forma sistemática a ciertos sectores, regiones, empresas pequeñas o nuevos participantes del comercio exterior.Algo similar puede ocurrir con la detección de facturas. Una señal algorítmica no equivale por sí misma a una infracción. Si la administración utiliza el modelo como filtro inicial, debe conservarse una etapa de comprobación documental y humana antes de producir consecuencias para un contribuyente. La diferencia entre una alerta y una sanción tendría que quedar claramente establecida.El IMPI y la promesa de acelerar procesosLa tercera línea de la fábrica busca automatizar procesos para agilizar la asignación de patentes en el IMPI y apoyar el nuevo semáforo aduanal. En propiedad industrial, la IA puede ayudar a ordenar expedientes, identificar información incompleta, localizar antecedentes técnicos y distribuir cargas de trabajo. Eso podría reducir retrasos y liberar a especialistas para concentrarse en análisis complejos.Sin embargo, acelerar no debe significar sustituir el razonamiento técnico que exige determinar si una invención cumple con los requisitos aplicables. En este campo, un error de clasificación o una búsqueda incompleta puede afectar a investigadores, empresas emergentes y titulares de derechos. La automatización debería funcionar como apoyo trazable: cada recomendación tendría que conservar evidencia de los documentos analizados y permitir que una persona responsable la confirme, modifique o descarte.La apuesta por desarrollar tecnología dentro del gobiernoLa Fábrica de Inteligencia Artificial se apoya en una política más amplia de desarrollo tecnológico público. La ATDT señala que la Fábrica de Software, integrada por jóvenes egresados de universidades públicas, ha desarrollado 279 productos digitales y generado ahorros superiores a 14 mil millones de pesos al evitar contrataciones privadas para determinadas plataformas y modelos.La cifra muestra la dimensión presupuestaria de la apuesta, aunque también plantea una obligación de transparencia: explicar cómo se calcularon esos ahorros, qué costos de infraestructura y mantenimiento se consideran y cuánto cuesta sostener los sistemas después de su lanzamiento. Un proyecto público no se vuelve eficiente sólo porque se construya internamente; su desempeño debe compararse con resultados, disponibilidad, seguridad, actualización y satisfacción de los usuarios.La estrategia también puede abrir oportunidades para proveedores tecnológicos, universidades y talento mexicano. La existencia de una capacidad pública que define problemas, datos y estándares puede impulsar soluciones especializadas en sectores como logística, salud, agua, agricultura o gestión de riesgos. Pero para que ese ecosistema crezca, el Estado tendría que publicar criterios de interoperabilidad, mecanismos de contratación, conjuntos de datos anonimizados cuando sea posible y reglas para evitar que una sola plataforma se convierta en un proveedor obligatorio.Qué controles deberían acompañar la expansiónLa Fábrica de Inteligencia Artificial necesita una arquitectura de control proporcional al impacto de cada uso. Para los asistentes informativos, son indispensables la actualización de contenidos, el registro de errores y una salida rápida hacia una persona. Para los modelos de riesgo, se requiere documentar las variables generales, medir falsos positivos y falsos negativos, revisar diferencias de desempeño entre sectores y establecer procedimientos de apelación.También debería existir un inventario público de sistemas de IA utilizados por el gobierno, con la dependencia responsable, el propósito, la fecha de actualización, las fuentes de datos y el nivel de intervención humana. No se trata de publicar información que permita evadir controles aduaneros o fiscales, sino de hacer visible quién responde por un modelo y qué ocurre cuando falla.El programa oficial plantea una meta de soberanía tecnológica y de fortalecimiento de las capacidades del Estado. Esa soberanía no consiste únicamente en escribir código dentro de una dependencia. También implica saber qué datos se usan, dónde se procesan, cómo se protegen, quién puede auditar los resultados y qué derechos conserva la persona afectada.La fábrica representa, por tanto, un cambio de escala para la digitalización pública mexicana. Su éxito no debería medirse por la cantidad de modelos puestos en producción, sino por si logra trámites más sencillos, controles más precisos y decisiones explicables. La promesa es considerable; la prueba comenzará cuando una empresa, un contribuyente o un solicitante de patente cuestione una decisión automatizada y el gobierno pueda demostrar, con evidencia, por qué ocurrió y cómo corregirla.Fuentes consultadasAgencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones: Fábrica de Inteligencia Artificial de la ATDT desarrolla soluciones para mejorar servicios públicos, 1 de octubre de 2026.Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones: agenda de inteligencia artificial y proyectos de la ATDT, consulta realizada el 5 de octubre de 2026.Presidencia de México: versión estenográfica de la conferencia de prensa del 24 de septiembre de 2026.Maya Comunicación: Fábrica de Inteligencia Artificial, el gobierno ya usa IA en aduanas, 3 de octubre de 2026.Diario Oficial de la Federación: Programa Sectorial de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones 2025-2030. Navegación de entradasLa certificación UIF para actividades vulnerables se realizará en 2027: el calendario que las empresas no pueden ignorar FMI pide a México acelerar la consolidación fiscal mientras prevé una recuperación moderada