La productividad laboral de México aumentó 0.9% trimestral y 1.7% anual durante el segundo trimestre de 2026, entre abril y junio, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el jueves 10 de septiembre. El avance correspondió al conjunto de la economía mexicana y fue impulsado principalmente por las actividades primarias y terciarias; en contraste, las actividades secundarias registraron una caída anual de 0.1% y el índice de productividad de las industrias manufactureras disminuyó 0.1% trimestral con base en las horas trabajadas.El resultado mejora la lectura general de la economía después de un primer trimestre en el que el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía cayó 0.1% trimestral. Sin embargo, el dato nacional no debe interpretarse como una recuperación pareja ni como evidencia automática de que las fábricas mexicanas estén produciendo de manera más eficiente. La cifra agrega realidades distintas: el desempeño del campo, los servicios, el comercio y la construcción puede elevar el promedio, aun cuando la manufactura permanezca bajo presión.En breveLa productividad laboral nacional subió 0.9% frente al primer trimestre y 1.7% respecto al segundo trimestre de 2025.Las actividades primarias crecieron 1.1% trimestral y 7% anual; las terciarias avanzaron 0.9% y 2%, respectivamente.La industria manufacturera cayó 0.1% trimestral en productividad y aumentó 0.4% su costo unitario de mano de obra.Un promedio positivo con motores diferentesEl indicador del INEGI relaciona el producto generado con el uso del factor trabajo. En términos sencillos, busca medir cuánto producto se obtiene por las horas trabajadas o por el personal ocupado, según el sector. Por eso, un aumento de la productividad puede ocurrir porque la economía produce más con el mismo esfuerzo laboral, porque se reducen las horas trabajadas sin una caída equivalente del producto o por una combinación de ambos factores.Esta precisión es relevante para leer el segundo trimestre. El avance de 1.7% anual no significa necesariamente que todos los trabajadores hayan producido más ni que las empresas hayan incorporado tecnología de manera generalizada. El indicador es una medida agregada y, como tal, puede verse favorecido por cambios en la composición de la actividad económica.Las actividades primarias fueron el componente con mayor crecimiento anual, al avanzar 7%. En la comparación trimestral aumentaron 1.1%. Las actividades terciarias, que incluyen servicios y consumo, subieron 2% anual y 0.9% trimestral. Las secundarias, que abarcan la industria, avanzaron 0.5% frente al trimestre previo, pero todavía mostraron una variación anual negativa de 0.1%.La diferencia entre las tasas trimestral y anual también importa. Que la industria haya mejorado 0.5% entre el primer y el segundo trimestre no basta para afirmar que ya revirtió su debilidad: frente al mismo periodo de 2025 todavía quedó ligeramente por debajo. La comparación anual ofrece una perspectiva más amplia y sugiere que el sector no ha consolidado una trayectoria de mejora.La manufactura no acompaña el repunteEn los establecimientos manufactureros, el índice de productividad laboral calculado con base en horas trabajadas disminuyó 0.1% trimestral durante abril-junio. La variación es marginal, pero adquiere importancia porque ocurre en un sector central para las exportaciones, las cadenas de proveeduría y la atracción de inversión industrial en México.El mismo reporte mostró que el costo unitario de la mano de obra en los establecimientos manufactureros aumentó 0.4% trimestral. Este indicador no equivale al salario individual: relaciona el costo laboral con la producción o el rendimiento obtenido. Por ello, una combinación de productividad estancada y costo unitario al alza puede reducir el margen de las empresas, especialmente si no logran compensarlo con automatización, mejores procesos, mayor escala o precios de venta más altos.El problema no es que un aumento de los costos laborales sea negativo por sí mismo. Mejores remuneraciones pueden fortalecer el consumo, reducir la rotación y atraer personal especializado. La tensión aparece cuando el costo por unidad producida crece más rápido que la eficiencia. En ese escenario, las empresas pueden trasladar costos a precios, frenar contrataciones, posponer inversiones o buscar ahorros en otras áreas.Para los trabajadores, el dato tampoco permite concluir que la productividad esté mejorando sus ingresos. La productividad y los salarios están relacionados, pero no se mueven automáticamente al mismo ritmo. El resultado del INEGI describe la eficiencia promedio del uso del trabajo; no determina cómo se distribuyen los beneficios entre empresas, trabajadores y consumidores.Comercio y construcción muestran otra fotografíaLos indicadores sectoriales ayudan a explicar por qué el resultado agregado fue positivo. Con base en el personal ocupado, la productividad creció 5.2% trimestral en las empresas de comercio al por mayor, 2.4% en las constructoras, 0.5% en el comercio al por menor y 0.4% en los servicios privados no financieros.La reducción del costo unitario de mano de obra en el comercio mayorista, de 4% trimestral, y en la construcción, de 2.6%, contrasta con el aumento de 0.4% registrado en manufactura y servicios privados no financieros. En el comercio minorista, el costo unitario subió 0.9%.Estos movimientos muestran que el repunte de la productividad laboral México 2026 tiene una composición específica. Una parte importante proviene de actividades que pueden responder a cambios en ventas, ingresos, ocupación o volumen de operaciones con mayor rapidez que una planta industrial. La manufactura, en cambio, enfrenta ciclos de inversión más largos, costos fijos, restricciones logísticas, demanda externa y una mayor exposición a interrupciones en cadenas de suministro.La pregunta pendiente para la inversión industrialEl dato del segundo trimestre llega en un momento en el que México busca conservar su atractivo como plataforma manufacturera y aprovechar la relocalización de cadenas productivas. Pero la disponibilidad de mano de obra o la cercanía con Estados Unidos no garantizan por sí solas nuevas inversiones. Las empresas también evalúan productividad, costos unitarios, infraestructura, energía, seguridad, proveedores y capacidad para entregar a tiempo.Desde esa perspectiva, la cifra manufacturera funciona como una señal de cautela. No indica un colapso industrial, pero sí que el avance nacional todavía no se traduce en una mejora clara de la eficiencia en fábrica. Si esta combinación persiste, México podría atraer proyectos que amplíen capacidad sin elevar suficientemente la producción por hora trabajada. Eso limitaría el impacto de la inversión sobre los salarios, la competitividad y el desarrollo de proveedores.La siguiente pregunta no es únicamente si la productividad subió, sino por qué lo hizo y si el avance puede sostenerse. Para responderla será necesario observar la evolución de la producción manufacturera, las horas trabajadas, el empleo, los costos unitarios y la inversión en maquinaria y tecnología. También será importante distinguir entre una mejora derivada de una menor utilización de trabajo y otra asociada con innovación, capacitación o reorganización de procesos.Por ahora, el balance es mixto: la economía mexicana produjo un mejor resultado de productividad en el segundo trimestre, pero la industria manufacturera aún no ofrece una señal contundente de fortaleza. El promedio nacional mejoró; la fábrica, que debería ser uno de los principales motores de la inversión y las exportaciones, todavía tiene que demostrar que puede convertir ese repunte en eficiencia duradera.Fuentes consultadasINEGI, Índice de Productividad Laboral y Costo Unitario de la Mano de Obra, serie 2018. Publicación y resultados correspondientes al segundo trimestre de 2026, 10 de septiembre de 2026.INEGI, Sala de prensa y calendario de difusión estadística. Confirmación de la publicación del indicador nacional del segundo trimestre de 2026.La Jornada, Productividad laboral en México creció 1.7 por ciento anual en el segundo trimestre de 2026: Inegi, 10 de septiembre de 2026. Navegación de entradasPaquete Económico 2027: el costo de no subir impuestos puede trasladarse al cumplimiento Presupuesto climático México 2027: la bolsa cae, pero el gasto se concentra en agua e infraestructura